Golpecitos perfectamente equidistantes entre si, como cuadraticas gotas de lluvia sobre tu craneo, se expanden con una onda oblicua, abrigando al cerebro con una sinuosa sinfonia de delirantes colores, que saltan a la vista, paridos por una misma madre...conocida imaginación.
Con las neuronas intoxicadas aun me encuentro hoy,
ayer la noche sirvio de fabula,
y en la moraleja ahora estoy.
domingo, septiembre 30, 2012
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