viernes, noviembre 03, 2006

Del dulce sabor de la melancoía.



Esta pieza la escribí un día, en un momento, en el que me sentía bastante triste y melancólico. Había estado creyendo en un sueño durante años, y de repente parecía que solo había sido una mentira, una manera absurda de haber desperdiciado la mitad de mi vida. A todo eso se sumaba la distancia geográfica que me separaba de mis seres queridos….sentía esa melancolía intensa oprimiéndome en el pecho, estaba amanecido, desilusionado y empecé a llorar, con el atenuante de que me sentía bien mientras lo hacía, la verdad todas estas sensaciones, de alguna forma me hacían sentir vivo. Descubrí, o mejor dicho, redescubrí el sabor dulce de la melancolía….gris como el otoño, sabroso como el maracuya.


Otoño maracuya:

Cuando ya has tocado el suelo,
y todo se te ha puesto negro,
te cuestionas y te dices que lo has hecho mal.

Y miras a las demás personas,
y tu vida aun se siente sola,
tienes todo pero te has de encontrar.

Rompe el cascaron y sal del huevo (bis)
Rómpelo, rómpelo, no te vallas a tardar.

Ay mamá, me gusta el maracuya, mamá!
bien buena rica que estas , mamá!
Pues si mamá, tequila y maracuya, mamá!
bien sabrosito que esta.


Ay mamá, me gusta el maracuya, mamá!
bien sabrosito que va, mamá!
Pues si mamá, otoño maracuya, mamá!
Ay mamá, mamá!!!



Tal vez encontréis la letra demasiado banal para lo que estoy hablando, pero en realidad viene a ser un lamento, que justamente muestra la manera que tengo de vivir estas sensaciones….como diría LA EXELENCIA: “en vez de llorar yo canto”







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